Filosofía de los Padres (1a. Parte) (traducido por Sra. Susana Salinas de González)Las emociones que un padre siente cuando está observando a su hijo(a) jugar en deportes organizados puede variar de alegría pura y orgullo, a enojo y desilusión. Yo creo que la mayoría de los padres no se dan cuenta que se transforman cuando observan a sus hijos jugar en un ambiente competitivo. La mayoría de los padres encausan a sus hijos a practicar un deporte por un sin número de razones:
Esas son solamente algunas de las tantas razones de involucrar a un niño en el deporte. Los padres aman profundamente a sus hijos y tienen un vínculo emocional muy fuerte. Quieren ayudar a su hijo cuando falla y sacar la cara por ellos si sienten que están siendo tratados injustamente. Las emociones son buenas, pero ese vínculo emocional puede también guíarlos a un COMPORTAMIENTO IRRACIONAL. Revise su comportamiento. ¿Crees que estás siendo de apoyo cuando gritas a un ampayer por marcar una jugada en contra de tu hijo? Crees que tu hijo se sienta mejor cuando te acercas al entrenador durante el juego y enfrente de sus amigos le preguntas ¿Porqué tu hijo no está jugando más?. Lo único que estás haciendo es avergonzar a tu hijo. La mayoría de las veces no toma mucho mortíficar a un niño con el comportamiento o la actitud de sus padres. En resumen ¿Cómo haces sentir a tu hijo cuando no puedes controlar tus emociones?, piensa en el ejemplo que estás siendo para él. Tu no querrías que tu hijo le contestara ó gritara a un ampayer. También quieres que ellos resuelvan sus situaciones difíciles sin tener que llegar al enojo o gritando. Si así es, como quieres que tu hijo se comporte, entoces tienes que actuar de la misma forma. Sé un Buen Deportista. Esta es realmente la continuación del punto anterior. Algunos padres quieren culpar al entrenador de las derrotas o decirles a sus hijos que la razón por la que lo poncharon fue porque el ampayer marcó mal. Lo mejor que pueden hacer es ayudar a su hijo a aceptar los errores y haciendoles saber y comprender que no es el fin del mundo si son ponchados o pierden un partido importante. Necesitan saber que los ampayers y los coaches están tratando de hacer lo mejor que pueden y parte del juego es precisamente que no todo puede ser a su manera. Es fácil ser un buen deportista cuando ganas, pero ayudando a tu hijo a lidiar con la desilusión de perder puede ser una de las lecciones mas importantes que un niño deportista aprenda. Enfasís en Esfuerzo y Actitud. Hazle saber a tu hijo lo orgulloso que estás del esfuerzo que dió en el campo del juego. Esto lo puedes hacer aunque tu hijo no haya dado un buen juego o hubiera tenido un par de errores ó no dió un hit. Si solamente reconoces a tu hijo cuando da un buen juego, entonces así mismo él se juzgará. Nivel apropiado de Competencia. Todos quieren se exitosos. Si el nivel de competencia es muy díficil para tu hijo, pronto se sentirá desalentado y perderá el deseo de jugar. El número de opciones en deportes es muy variado, encuentra un nivel de competitividad que permita a tu hijo a ser triunfador aún y cuando sea desafiado. No eres tú el que está ahí. El éxito de un niño en el deporte puede emocionar y descomponer a un padre. La fantasía de lo que pudiera ser, entra en la mente de los padres de muchos niños. Quizá el padre fue buen deportista y piensa, "Si solamente me hubiera esforzado un poco más y fuera más dedicado, quien sabe que hubiera pasado". Es fácil transferir tus arrepentimientos a un plan de acción para tu talentoso hijo. De repente los padres tienen una segunda oportunidad de lograrlo. Cuando esto pasa, es tiempo de ver muy bien lo que tu hijo desea hacer y ajustar sus acciones a los deseos o metas que tu hijo tenga. Estadísticamente tu hijo no tiene mucha oportunidad de jugar a nivel profesional o de recibir una beca deportiva para la Universidad. Si la tiene debe de ser su deseo, el que les permita llegar al éxito. No es sano para tu hijo o la relación que tienes con él, si tratas de empujarlo en esa dirección. Negociando con los Coaches.
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